Taller de Pikler en Cádiz 

Esta semana he podido comprobar que a veces se encuentran las mejores perlas donde uno menos se lo espera. 

En Frankfurt hemos asistido a varios cursos relacionados con la maternidad (ahora mismo estamos en uno de música para bebés) y la verdad es que de todos hemos sacado muchas cosas positivas. 

Vivir en una ciudad “grande” tiene entre sus ventajas el poder disfrutar una oferta educativa bastante amplia.

Pero no me esperaba que estando de vacaciones pudiéramos encontrar un taller tan valioso.

Me enteré de este grupo para bebés en el que se aplican principios de pedagogía Pikler y me pareció una casualidad tremenda, porque justo hace un par de semanas había escuchado hablar por primera vez de Pikler-Lóczy y me había despertado mucho interés.

El taller lo imparte Susana Marchán, una amiga que siempre he tenido como referente en cuestiones de educación para bebés: es profesora de guardería, se mueve mucho para ampliar su formación y para completarlo del todo, es una supermami. 

Es una maravilla experimentar su dedicación y pasión por la educación infantil.

Volviendo a Pikler, los que aún no hayáis oído nada sobre ella, podéis leer este enlace.

A mí me quedó como resumen:

  • Emmi Pikler fue una médico 
  • Desarrolló sus teorías a comienzos del s.XX (por lo que veo, fue una gran época para el desarrollo de la pedagogía; más o menos por el mismo tiempo vivió la actualmente tan popular Montessori, y en el mundo musical, Jaques-Dalcroze, Kodály, Orff, Suzuki…)
  • Estuvo a cargo de un centro de acogida para niños huérfanos 
  • Los niños que se criaron según sus principios no presentaron carencias que sufrían generalmente los niños de otros orfanatos 
  • Escribió “Moverse en libertad
  • Como indica el nombre del libro, defiende la importancia del desarrollo motor libre. Resumiendo mucho: la idea de que al bebé no hace falta “enseñarle” a sentarse, gatear o andar, ya que teniendo el espacio y la seguridad suficiente, llegará por si mismo en el momento adecuado

El grupo que organiza Susana se reúne una vez a la semana por dos horas.

El aula está preparada para que los peques puedan explorar a sus anchas, e incluso los más chiquitines que aún no pueden desplazarse por la sala reciben estímulos acordes a su momento de desarrollo (por ejemplo con móviles colgantes, juguetes, distintas texturas en el suelo y cómo no, al observar a los otros bebés).

Nuestro peque se lo pasó pipa. 

Al principio se entretuvo con los juguetes que encontró a su alcance, pero al rato pareció atreverse a arrastrarse por distintos rincones de la habitación (yo creo que fue por influencia de una bebé encantadora que no paraba de gatear y con la que interaccionó mucho).

Me imagino que el hecho de poder jugar libremente con objetos muy interesantes para su edad, en un ambiente asegurado y por tanto sin prohibiciones, con otros bebés con los que interactuar y a la vez con la mamá dentro de su campo de visión, hace que el bebé se sienta como en un paraíso.

Para mí fue una experiencia casi meditativa; hoy en día se tienen pocas oportunidades para estar dos horas sentada observando al bebé sin preocupaciones. Nada de diálogos internos como “ay, debería aprovechar que está entretenido para recoger la cocina”, “espero que no se interese por el enchufe” o “anda, otra vez le ha dado por golpear el suelo de madera con los cacharritos; se ve feliz, pero me va a dejar marcas…”. 

El bebé juega y los padres pueden disfrutar viendolos, mindfulness en estado puro y sin ni siquiera tener que esforzarse en ello.


Además es un espacio ideal para el intercambio de experiencias; es muy inspirador oír lo que hacen en otras familias en situaciones similares. Ayuda mucho tener un diálogo así, basado en el respeto, empatía y cooperación.

Me recordó al grupito de mamás que formamos en el curso post-parto; aunque terminó hace casi medio año, aún seguimos reuniéndonos, y es tan confortador tener este tipo de amistades, que a menudo me da lástima que en España no se ofrezca, ya no tanto por el curso (que también es muy bueno) sino por los contactos.

También es muy bonito cogerle cariño a los otros bebés y admirar cómo van evolucionando semana tras semana.

Y como todos los cursos, la persona que guía o imparte es primordial; quién no ha tenido la experiencia de ir a yoga (o cualquier otra cosa) y aburrirse como una ostra, luego cambiar de profesor y disfrutarlo como si fuera algo totalmente distinto… 

Susana es una soñadora que trabaja por una educación mejor, busca seguir aprendiendo cada día y comparte toda su experiencia.

¡Ojalá diera este taller donde vivimos habitualmente!

Los que tengais la suerte de vivir en Cádiz o alrededores podéis preguntar por el taller aquí: 

En japonés 🇯🇵

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4 comentarios sobre “Taller de Pikler en Cádiz 

  1. Qué suerte encontrarlo!!! A veces la vida te lleva a los sitios sin que te des cuenta…
    Nosotros también íbamos a un grupo de juegos/movimiento libre basado en Pikler y Montessori aquí en Munich y la verdad es que aprendí un montón y me ayudó mucho a enfocar el tipo de crianza que quería hacer. Cuando acabó el curso copié muchas ideas en casa y hasta le hice un triángulo Pikler a Bichillo -aquí lo tenemos enmedio del salón…- y se pasa el día sube y baja. Les da un montón de confianza a los peques el poder moverse a su antojo y desde su propia motivación….

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