9 meses

Se me hace raro que ya haya pasado tanto tiempo desde que nació el peque. Por una parte me parecen muy lejanos los tiempos en los que aún no era mamá, pero a la vez me cuesta asimilar que ya tengo un niño tan “grande”. 

Este mes ha habido grandes novedades:

1- Se sienta:

…y se mantiene sentado durante bastante tiempo.

Gracias a esto, parece disfrutar mucho más  cuando juega y es mucho más fácil darle de comer.

Por supuesto a veces (aunque cada vez menos) pierde el equilibrio y se cae, así que le dejamos cojines y almohadas por donde podría caerle la cabeza.

Al principio lloraba mucho cuando se caía (la verdad es que el pobre también se dio en la cara una vez), pero ahora muchas veces sigue jugando como si nada.

Es curioso que cuando se cae en un cojín (es decir, cuando no se ha golpeado), me mira sorprendido: si pongo cara de preocupada, empieza a llorar, pero si le digo con una sonrisa algo como “anda, vaya sustito”, incluso se ríe. Parece que espera ver mi reacción para determinar si la caída es algo malo o no (aunque claro que si se golpea, llora, aunque sea el ratito hasta que le cojo en brazos).

2- Empieza a gatear:

Más que gatear es un arrastre, pero ya va avanzando, y cuando menos me lo espero está donde están las cosas que le interesan.

Aunque ha comenzado hace solo un par de días, va cogiendo soltura con mucha rapidez. Así que nos ha llegado la hora de esconder todo lo que no es apto para él.

3- Dice mamá:

Por supuesto, aún no parece relacionar la palabra conmigo porque usa la palabra constantemente, pero de todos modos me hace mucha ilusión.

Ahora entiendo por qué en casi todos los idiomas se dice “mamá” o algo parecido; supongo que es de lo primero que pueden pronunciar los bebés.

Aparte de sus sílabas favoritas “mamma mamá mamama”, de vez en cuando también dice “nana”, “nenne”, “baba”, “da”, “pa” y “babu”.

4- Expresa claramente lo que quiere:

Si por ejemplo le interesa el vaso del que estoy bebiendo, se estira todo lo posible para alcanzarlo, y si no se lo doy, o peor aún, si lo alejo de él, le da mucha rabia y llora.

Es uno de los motivos por los que últimamente no puedo conectarme mucho a internet; si tengo el móvil en las manos, lucha con todas sus fuerzas (vamos, que se le escapan peítos del esfuerzo y todo) por conseguirlo.

Lo mismo pasa con su plato de comida y cubierto. Así que cuando tengo tiempo estoy probando a darle de comer en ropa interior para manchar menos ropa (sobre todo la mía, que tengo menos que él) y dejarle que coja el plato y la cuchara. Hemos tenido que limpiar algo más pero nos hemos ahorrado mucha lucha y el peque parece estar encantado.

5- Independencia del dedito índice:

Aparte de tocar las cosas con toda la mano como hasta ahora, cuando examina algo, le gusta tocarlo cuidadosamente con el índice.

6- Le encantan los sonajeros:

Absolutamente sus juguetes favoritos. Y con sonajero también vale por ejemplo una caja con cositas dentro. Lo importante es que haga ruido al agitarlo y la variedad (por eso tenemos unos cuantos: algunos hechos en casa y otros comprados).


Los sonajeros de la foto son de Freya Toys (comprados en Etsy.com). Muchísimas gracias a Mamá extraterrestre por recomendarlos.
7- Fases de mayor independencia alternadas con otras extremadamente mimoso:

Justo hace unos días estaba pensando “desde que juega sentado se entretiene solito bastante tiempo y yo puedo estar haciendo cosas, qué cómodo; lo escribiré en el post de los 9 meses”. Y entonces zás, al par de días le entró una fase en la que lloriquea si giro la cabeza (ya de separarme unos centímetros ni hablemos). Por muy adorable que sea el peque, esos días de extrema dependencia son muy cansados.

8- Cambiarle los pañales es toda una hazaña:

Desde siempre pareció muy a gusto sin pañales, y ahora que sabe darse la vuelta y gatear, ya no hay quien lo mantenga quieto para ponerle el pañal limpio.

Por cierto, eso de moverse como una lagartija también lo hace en la mochilita porta bebés. ¡Estar con el peque va convirtiéndose en deporte de fondo!

9- Nuevo asiento en el cochecito:

Justamente desde que aprendió a sentarse empezó a tolerar ir en cochecito. Parecía muy cómodo sentado en el capazo mientras jugaba, pero llegó un momento en el que quería salirse y nos dió miedo porque parecía que iba a caerse, así que hemos cambiado el capazo por la sillita “de los niños grandes”.

10- Devora menos los libros:

Lo que quiere decir que podemos disfrutarlos más.

Cuando tenía 2 meses mi madre le comenzó a leer y el peque se quedó fascinado. Pero luego, desde aproximadamente el mes 4, tuvimos que dejar los libros de cartón porque chupaba tanto las esquinas que parecía que se las iba a comer. 

Hace poco me dí cuenta de que observa más sus libros de tela, metiendoselos en la boca mucho menos, así que estamos volviendo a ampliar nuestra lista de lectura 🙂

¿Han sido bastantes novedades, verdad?

Esta vez incluso le he hecho un par de regalitos para celebrar el cumplemeses. ¡En los próximos posts los subo!

🇯🇵

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4 comentarios sobre “9 meses

  1. Espero que vuelva a disfrutar de la lectura de los cuentos en vez de devorarlos!
    De todos modos, cada momento es el único y hay que disfrutar de cada etapa del crecimiento y el cambio.

    Le gusta a 1 persona

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